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EL OBJETOR |
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Andrés Vaíllo se ha declarado objetor para no participar como vocal en la jornada electoral del 20-N. |
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La actualidad electoral en la Comunidad Valenciana se ha desplazado de los partidos a los ciudadanos gracias a la negativa de un joven a participar en la jornada electoral como vocal de un mesa en la localidad alicantina de Elche. Andrés Vaíllo, que así se llama este "indignado", ha copado parte del interés informativo del día al presentarse voluntariamente en el juzgado con un escrito de "autoinculpación" en el que alega ser "objetor de conciencia" para no cumplir con su deber constitucional el próximo domingo. Allá cada uno con su conciencia, pero la actitud de este joven no parece la más solidaria con la democracia y opino que responde más bien a un interés político y un afán de protagonismo que corrobora la puntual convocatoria a los medios de comunicación realizada por el politizado entorno de Vaíllo perteneciente a un movimiento antimilitarista denominado "tortuga" que convocaron a los periodistas a estar presente en su payasada.
La insolidaria actitud de este "indignado", quien sencillamente no acepta las reglas del juego de la democracia, es merecedora del rechazo de todos. Se puede discrepar, esa es precisamente la esencia de la democracia, pero en ningún caso puedes eludir tus obligaciones y "salirte" del sistema cuando algo resulta incómodo. La discrepancia se expresa precisamente en las urnas. En el voto, en la jornada electoral y en la colaboración ciudadana durante ese señalado día reside la soberanía del pueblo. Y encima hay que aguantar que al tal Vaíllo se le llene la boca de palabras extraídas de guiones panfletarios como "el parlamentarismo es un sistema en el que los ciudadanos no participan en la toma de decisiones" o afirmar que "hay que evitar a toda costa caer en los chantajes represivos del sistema". Lo que él llama "chantaje represivo" no es más que la Ley, con mayúsculas. Además se atreve a dar lecciones opinando que "la democracia se hace mediante asambleas y el movimiento 15-M es un ejemplo de ello". Deseo que la ley se aplique con todas sus consecuencias en este caso.
Dejando al margen este tema, el secretario general del PSPV, Jorge Alarte (al que el 20-N le puede asestar el golpe de gracia) demuestra que, al menos públicamente, tiene más moral que el Alcoyano. Y es que el también portavoz socialista en Les Corts ha dicho en un mitin que el programa de Mariano Rajoy, "es la política del PPCV" y ha recordado a los suyos que "la derecha está celebrando ya que ha ganado, cuando no hay nada decidido hasta las 20.00 horas del 20-N". Por este mismo motivo, es generoso Alarte y le recomienda a su enemigo Rajoy "que se acuerde también de lo que ocurrió en 1993, cuando ganamos, y en 1996, cuando nos faltó una semana para vencerles también". Así que, digan lo que digan las encuestas, nada está ganado ni perdido". ¿Se creará el secretario general del PSPV sus propias palabras?
Para arañar hasta el último voto de los descontentos, Alarte anima a los socialistas a "explicar lo que nos jugamos el 20 de noviembre". Y quiere movilizar el voto socialista recalcando la necesidad de salir a la calle "porque la gente que no tiene de todo, que necesita de las políticas públicas y de un poder público que trabaje al servicio de la libertad y la igualdad, sólo tiene una garantía el 20-N: el PSOE y Alfredo Pérez Rubalcaba". Un acto en el que, por cierto, la característica principal no ha sido precisamente la asistencia de gente en un mitin en el que ha intervenido el portavoz socialista en el ayuntamiento de Elda, Rubén Alfaro, y el candidato al Senado por la provincia de Alicante e histórico militante y ex alcalde de la localidad, Juan Pascual Azorín.
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