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Animado fin de semana en defensa de los chiringuitos valencianos. |
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Hosteleros, turistas, vecinos, políticos… este fin de semana la actualidad de la Comunidad Valenciana ha pasado por una defensa a ultranza unánime y colectiva -otra más y probablemente sea ya la última- de los chiringuitos valencianos. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha vuelto a ser el estandarte de una reivindicación que se ha llevado en esta ocasión a pie de playa. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a través del ministerio de Elena Espinosa, no está dispuesto a escuchar el clamor popular y ha puesto la directa en su firme intención de eliminar los singulares chiringuitos que pueblan y dan servicio desde hace décadas a las costas y playas mediterráneas.
Pese a lo mal que pinta el asunto, los hosteleros valencianos no se rinden y este caluroso fin de semana han organizado una serie de reivindicaciones en sus establecimientos que han contado con el apoyo de las instituciones valencianas pero, sobre todo, del público que en todo momento ha respaldado a los propietarios de los chiringuitos y han reclamado al Gobierno que rectifique en su incompresible decisión. Entre ración y ración de paella, se escucharon algunas "soluciones", como las aportadas por Barberá, que pide una demora de la aplicación de la Ley de Costas por lo menos hasta la celebración de las próximas elecciones. Serían así los ciudadanos quienes decidiesen el futuro de los chiringuitos porque la alcaldesa de Valencia incluye en su petición que en los "programas electorales se escriba negro sobre blanco lo que piensan de las competencias PSOE y PP".
Y es que en claro contraste con la presencia de medio equipo de Gobierno municipal, de la consellera de Turismo, Belén Juste o de parte de la Administración autonómica valenciana (que por cierto sintonizaron a la perfección con las reivindicaciones y se mezclaron con clientes y turistas); ningún miembro del PSPV acudió a la llamada de los hosteleros. Tampoco estuvo presente, y esto es más lógico, el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, quien de vez en cuando se descuelga con sorprendentes declaraciones afirmando que el Gobierno central apuesta por el mantenimiento de estos establecimientos. Los socialistas, así, vuelven a quedarse lejos de la realidad social y de los intereses de la Comunidad Valenciana.
Convocantes, políticos, asistentes… coinciden en señalar que detrás de la intención de eliminar los chiringuitos valencianos se encuentra la batalla que el Ejecutivo central mantiene con la Comunidad Valenciana. No pudieron evitarse, en este punto, las comparaciones con el resto de regiones, ya que con las resoluciones de la Dirección General de Costas la valenciana es la única Comunidad Autónoma de España que se queda sin estos establecimientos en la arena. Una situación "incomprensible" para Vicente Pizcueta, presidente de la Federación Empresarial de Hostelería Valenciana quien además argumenta que "no hay razón que pueda explicar por qué tiene que plantearse un conflicto de las dimensiones de éste". Esta lunes, en Madrid, habrá un encuentro entre hosteleros y la directora general de Costas, Alicia Paz.
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